lunes, 11 de junio de 2012

CONCEPTOS DE INDIVIDUO, SUJETO Y PERSONA


LOS CONCEPTOS DE INDIVIDUO, SUJETO Y PERSONA

Es imposible suprimir del contexto psicoanalítico la noción de subjetividad, pero también no es posible dejar de tener en cuenta la transformación que el pensamiento de Freud realiza a la concepción tradicional de Sujeto. Forma parte de lo que se ha llamado: "La revolución copernicana de Freud". Esta se sostiene en dos puntos fundamentales:
1.- la subordinación de un sujeto a una estructura que lo determina.
2.- un sujeto escindido.
Este sujeto es distinto al que surge en el cogito cartesiano.
En los griegos, el "substrato", es decir el ser de la cosa, lo que se mantiene sin cambios y se mantiene en los cambios, el soporte, es llamado "hypokeimenon". Ontológicamente "hypokeimenon es el nombre del ser de la cosa. Es el primer nombre que recibe la cosa al intentar responder a la pregunta: ¿qué es el ente?.
Heidegger encuentra en la idea de hypokeimenon el antecedente de la idea de sujeto en Descartes. Habría pasado como "subjectum" en la Edad Media y como sujeto identificado al yo en la Edad Moderna con el pensamiento de Descartes. El "cogito" es una proposición en la cual aquello sobre lo que ella dice algo no es tomado de otra parte. Es un saber que se sabe a sí mismo. Es una proposición donde se pone aquello acerca de lo que ella enuncia: el subjectum. Lo que ella pone, es en éste caso el yo, es decir el subjectum del principio primero. Al enunciar el cogito, Descartes dice: "yo pienso", es decir que coloca a la proposición sobre su fundamento y éste es el yo. El yo se convierte en la substancia permanentemente presente en que todo lo demás es. Se convierte en el fundamento de la verdad.

Sujeto del Inconsciente.-
Es el nombre de una relación abstracta entre el retorno de una representación reprimida y el conjunto de las representaciones reprimidas. Si bien está fundada en el pensamiento freudiano, es fundamentalmente una concepción lacaniana. Se caracteriza por no designar a la persona que habla o que se equivoca al hablar, ni tampoco a su yo consciente (o inconsciente). En realidad nombra a una instancia sumamente abstracta y no subjetiva. Es el nombre con el que se designa la experiencia concreta de una confusión y cuando se piensa dicha confusión. En la noción de inconsciente freudiano, el sujeto habla sin saber lo que dice. Dice su verdad siempre a medias, disfrazada en los lapsus, equívocos, sueños y en la cadena asociativa. Se puede ver como desde ésta perspectiva los valores de verdad y falsedad tradicional "estallan".
Lacan apunta a una noción de sujeto distinta a la que surge del "cogito". Tómese como ejemplo la noción de "sujeto" que se da en la estrategia de los juegos: las jugadas son posibles en función de ciertas reglas convencionales. En cada jugada es el "sujeto" el que queda ubicado en cierta posición en relación a la jugada del otro. La posición relativa del "sujeto" está mediatizada por un sistema de reglas o convenciones que funcionan como un orden simbólico que lo determina. Lo mismo sucede en la condición de hablantes, ya que hablar no es simplemente expresar algo o comunicar un contenido de información, hablar es colocarse cada uno en determinada posición en relación al otro, posición que no es independiente de un orden determinante que es el del lenguaje. Este es una especie de legalidad que opera como un pacto que posibilita a cada uno ubicarse con respecto al otro al mismo tiempo que estructura su mensaje. De esto se puede deducir que el sujeto no es el agente, como es posible ver que ocurre en la posición cogitativa cartesiana, sino que es determinado por una función simbólica.

Sujeto del inconsciente: una pura relación formal.-
La noción de sujeto del inconsciente hace referencia a algo que está después de las palabras, se reacomoda a éstas y deviene de ellas.
Es por esta razón que para el Psicoanálisis solo hay sujeto en la medida en que se habla. El sujeto es lo que se produce porque se habla. Cuando en el hablar aparece un acto fallido, no es el sujeto el que lo dice, éste es a construir. Este sujeto no está como dato anterior, no es el que dice la palabra y tampoco es la palabra misma, es necesario un paso más: la asociación libre. A partir de que el acto fallido se ponga en contacto con la asociación libre, es que se podría determinar y obtener el sujeto del inconsciente como dato, como producto; pero no debe ser confundido con el que habla, con el individuo que aparentemente soporta su ser.

La idea del individuo y la unidad.-
Suele ser común el utilizar como sinónimos los conceptos de persona, sujeto e individuo, pero cada uno de ellos es un operador teórico que debe ser mirado con atención, ya que presupone una historia distinta y determina una forma de razonar en concordancia. Hemos visto las raíces del concepto de sujeto, desde la fuente Griega hasta el pensamiento cartesiano y como se puede diferenciar del "sujeto del inconsciente" propio del pensamiento psicoanalítico de raíz freud-lacaniana. El poder discriminarlos, permite evitar los más comunes obstáculos de pensamiento que confunden y obstaculizan el teorizar. Es necesario también, precisar que se dice cuando se utiliza el término "individuo".
Lo que surge en primera instancia es la pregunta: ¿qué es una unidad?. En principio es posible contestar que una unidad es algo que no se puede volver a dividir. El concepto individuo podemos decir que proviene de lo in-diviso, es decir de aquello que "no se puede dividir" y sería, por lo tanto, lo que corresponde con la imagen de una unidad; individuo y unidad serían, desde este punto de vista, lo mismo.
Desde la perspectiva de lo psíquico, la idea de "unidad-individuo" remite a algo así como una esfera, que compuesta de un adentro y un afuera, entra en contacto con otras esferas. Son "cuerpos psíquicos" que sufren influencias del medio y responden a éstas de manera automática al modo reflejo (reflexología / conductismo clásico) o procesándolas mediante el refuerzo (conductismo operante). Asimismo, estos "cuerpos psíquicos" pueden tener metas, fines, es decir intencionalidad, actuando por lo tanto, de manera activa sobre el medio (cognitivas). De todos modos, sea una u otra modalidad, ambas parecen sostenerse en la idea que describimos de la "unidad-individuo" funcionando al modo de una esfera. Este es el clásico planteo que aparece en la idea del hombre como "ser aislado", el que debe entrar en relación con otros, es decir "esferas" relacionándose. La Psicología se enfrenta a la disyuntiva de suponer, por un lado, al ser humano como un ser aislado (unidad-individuo) que asimila con esfuerzo y gradualmente el relacionarse con otros individuos, o por el otro lado, pensarlo como un ser social que es solo en función de los otros y que lo que justamente debe ser explicado es como puede diferenciarse psíquicamente, como puede llegar a ser psíquicamente una singularidad ya que lo que lo caracteriza en el origen es justamente la más absoluta dependencia. Es posible rastrear en esta cuestión el clásico problema de "natura" y "nurtura", es decir, lo innato y lo adquirido.
Es necesario no perder de vista que para el Psicoanálisis, el concepto de sujeto aparece indefectiblemente ligado con el universo de la palabra y con la idea de que existir como hombre (no confundir hombre con sujeto del inconsciente) significa existir en un mundo donde los objetos no tienen una existencia "natural", sino que son propuestos en la cultura a través de un sistema lingüístico. Si bien la idea de "hombre" y la de "sujeto del inconsciente" aparecen conjuntamente, es necesario aclarar que el concepto fundamental y pertinente para el Psicoanálisis, es el de "sujeto del inconsciente". Y ya se vio la relación que éste tiene con la palabra: es lo que se produce porque se habla. Es decir que el plano que interesa para el análisis no es el definido por el nivel correspondiente al de  "hombres-individuos-unidades", sino el que aparece porque somos sexuados y hablantes.

El nivel de la persona.-
Otro concepto que debe ser examinado es el de "persona", ya que forma parte de gran cantidad de teorías psicológicas y fundamentalmente es posible encontrarlo en la idea de personalidad.
En su texto clásico "La Personalidad", el francés Filloux afirma que la Psicología tiene un fin esencial: "el conocimiento del individuo". Es posible ver que la característica que define como "esencial" es el del hombre como "individualidad". La describe como "el hecho" de que es un resultado único en su género y que "separado espacialmente de todos los hombres, no se parece acabadamente a ninguno y que además, se comporta de una manera que le es propia". Es posible observar en esta caracterización como el autor centra su proposición en un enfoque que parte de una realidad empírica de que todos poseemos un organismo (lo separable espacialmente) y lo adscribe a otra realidad empírica que es la diferencia en el comportamiento que muestran los humanos. Es innegable la importancia que presentan para la Psicología el tema de las diferencias individuales, pero el enfoque que muestra el autor, está claramente influenciado por la concepción biológica; ¿qué otra cosa es sino marco biológico, el utilizar conceptos como comportamiento, organismo, individuo, etc.? Si bien Filloux al hablar de integración presenta lo orgánico y los roles propios del yo como los dos extremos de un continuo, no puede explicar, más allá de una mera observación, como se da ese pasaje, y por lo tanto escamotea todo el problema del dualismo cuerpo/mente. Es deseable que este problema sea resuelto, pero no lo será con el recurso del soslayarlo.
El Psicoanálisis tomará el problema de las diferencias por el lado de la singularidad, es decir por lo que nos caracteriza como deseantes. La cuestión es que ésta singularidad no es un dato dado de entrada, como si lo es la idea de organismo-unidad-individuo, sino que debe ser constituida. Esta se realiza en lo que se ha denominado una operación de defensa. A riesgo de banalizar los conceptos, es posible decir que esa operación consiste en el apelar de una cría humana al padre para ponerle un límite a la demanda materna de ser el objeto de su deseo. El padre permite que deje de ser un objeto y pueda surgir como sujeto. Que pueda ocupar un lugar singular en la cadena simbólica generacional, es decir que pueda filiarse.
En el planteo de la persona, Filloux dice que el conocimiento psicológico es de una conducta de un individuo determinado con quién "yo entro en relación". Es posible ver en esta descripción, que para "entrar en relación" es necesario que lo hagan dos instancias ya constituidas, es decir que, como se dijo más arriba, el individuo aparece como dato dado de entrada y que al modo de esferas de billar, se encuentran y se desencuentran generando el devenir de "una historia".
Para describir el devenir de "la persona", utiliza términos como "conducta", "hábito", "sistemas de acción", "ajuste al mundo" etc., pertenecientes al ideario conductista; el de "unidad del yo" al gestáltico y el de "complejos", el "pasado que vive en el presente", al mundo teórico psicoanalítico. El riesgo de esta postura es que a fuerza de integrar, construya una amalgama que pierda especificidad en los niveles de abordaje de lo humano y termine por hacer inoperante la teoría. Es posible vislumbrar que el intento de integración parte del nivel básico del organismo, por un lado, para llegar al de persona por el otro, siendo el concepto de "personalidad" el "factor integrador". El concepto de integrar, supone la idea de armonía y equilibrio entre individuo y medio, así como también entre persona y otro.

El Sujeto Epistémico.-
Para el pensamiento psicoanalítico las polaridades en el conocimiento son el sujeto y el Otro, relación que se sostiene, como ya se dijo, en la condición de hablantes.

Autor: Jaime López, psicólogo